lunes, 18 de noviembre de 2013

Necesitamos Dormir

Necesitamos dormir
Seguramente, nadie cuestiona que dormir bien es esencial para la buena salud. Aun así, para muchas personas el sueño no es algo prioritario. “Y se paga al día siguiente”, dice Shawn Currie, psicólogo clínico y profesor adjunto en la Universidad de Calgary (Canadá). Cuando no dormimos lo suficiente, somos más propensos a estar irritables y a veces incluso deprimidos.
Según el periódico Calgary Herald, “la teoría de algunos científicos es que el sueño cumple una función reparadora en el cerebro y que el aprendizaje prosigue mientras dormimos”. El profesor Currie hace la siguiente observación: “Por la noche se consolidan los recuerdos y se pone en orden lo aprendido durante el día. En realidad, privarse de este período de descanso perjudica el aprendizaje”. Lo que es más, “dormir lo suficiente seguramente contribuye de algún modo a estabilizar las emociones”.
Así pues, ¿cuánto sueño necesitamos? Aunque muchos especialistas proponen ocho horas como regla general, el doctor Currie afirma que “las necesidades personales varían”. Por esa razón, lo que él recomienda es tratar de obtener un sueño de calidad. ¿Cómo lograrlo, sobre todo en el caso de quienes padecen de insomnio? He aquí algunas recomendaciones:
▪ Darse un baño o una ducha caliente antes de acostarse.
▪ Hacer ejercicios moderados varias veces a la semana; pero no hacer ejercicios agotadores justo antes de irse a la cama.
▪ Procurar que el dormitorio esté silencioso, oscuro y un poco fresco.
▪ Intentar levantarse a la misma hora todas las mañanas a fin de establecer un ritmo de sueño regular.
En vista de los beneficios obvios para la salud, seamos sensatos y demos al sueño la prioridad que le corresponde.

Cómo evitar complicaciones en el embarazo

Cómo evitar complicaciones en el embarazo

SEGÚN el Fondo de Población de las Naciones Unidas, cada año mueren por causas relacionadas con el embarazo más de medio millón de mujeres. Además, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indica que, anualmente, más de sesenta millones de mujeres sufren graves complicaciones durante el embarazo, y que casi la tercera parte de ellas arrastran lesiones o infecciones por el resto de su vida. Muchas mujeres de países en vías de desarrollo se hallan atrapadas en un círculo vicioso de embarazos, partos y falta de cuidados, lo que las deja exhaustas y enfermas. En efecto, el embarazo puede ser perjudicial, y hasta peligroso. ¿Hay algo que la mujer pueda hacer para evitar complicaciones durante el embarazo?
El cuidado de la salud antes de la gestación
Planificación. Los matrimonios tal vez necesiten decidir de antemano el número de hijos que tendrán. En las naciones en desarrollo es común ver a madres con niños pequeños, amamantando a un bebé y, al mismo tiempo, esperando otro. Una planificación bien pensada permitiría que transcurriera suficiente tiempo entre la llegada de un hijo y el siguiente, lo que aliviaría a la mujer y haría posible que se recuperara del alumbramiento.
Alimentación. Según la Coalition for Positive Outcomes in Pregnancy —asociación que vela por que los embarazos lleguen a buen término—, antes de quedar encinta, la mujer necesita un mínimo de cuatro meses para recuperarse de los efectos de sustancias perjudiciales y acumular los nutrientes que la criatura precisará durante su gestación. Por ejemplo, el riesgo de espina bífida, defecto ocasionado por la mala soldadura del tubo neural, se reduce considerablemente cuando la madre cuenta con niveles suficientes de ácido fólico. Y dado que el tubo neural del embrión se cierra de veinticuatro a veintiocho días después de la concepción —mucho antes de que la mayoría de las mujeres sepan que están embarazadas—, algunas empiezan a tomar ácido fólico cuando planean tener hijos.
Otro nutriente esencial es el hierro. Durante el embarazo, la mujer necesita doble cantidad de hierro. Si tiene los niveles bajos —como suele ser el caso en los países en desarrollo—, puede acabar con anemia por deficiencia de hierro, trastorno que se agrava con los embarazos frecuentes, pues la mujer no tiene tiempo para recuperarse.*
Edad. El riesgo de muerte entre las embarazadas menores de 16 años es un 60% mayor que el de las que tienen entre 20 y 30 años. Por otro lado, las mujeres mayores de 35 tienen más posibilidades de dar a luz hijos con defectos congénitos, como el síndrome de Down. Las embarazadas muy jóvenes o las que están en los últimos años de su edad reproductiva son más propensas a sufrir preeclampsia. Esta enfermedad, caracterizada por hipertensión (tras veinte semanas de gestación), edemas y una mayor cantidad de proteínas en la orina, aumenta el riesgo de mortalidad materna e infantil.
Infecciones. Las infecciones urinarias, cervicovaginales y gastrointestinales pueden empeorar durante el embarazo e incrementar el riesgo de parto prematuro y de preeclampsia. Es mejor tratar cualquier infección antes del embarazo.
El cuidado de la salud durante la gestación
Atención prenatal. Las visitas regulares al médico a lo largo del embarazo reducen el riesgo de muerte materna. Incluso en países en los que no es posible acudir con regularidad a clínicas y hospitales, normalmente brindan sus servicios parteras que cuentan con la debida preparación.
La atención prenatal alerta al personal adiestrado sobre situaciones que pudieran requerir cuidados especiales, como un embarazo múltiple, hipertensión, problemas cardíacos o renales y diabetes. En algunos países se vacuna a las embarazadas con toxoide tetánico para evitar el tétanos neonatal. También, entre las semanas veintiséis y veintiocho de gestación, se les hacen pruebas para detectar la presencia de estreptococos del grupo B. Si estas bacterias están presentes en el intestino grueso, pueden infectar a la criatura durante el parto.
La futura madre ha de estar lista para aportar a los profesionales de la salud toda la información de que disponga, incluido su historial médico. También debe sentirse libre para preguntar cuanto crea pertinente. Es esencial que busque ayuda médica de inmediato en caso de hemorragia vaginal, inflamación repentina del rostro, fuertes o continuos dolores de cabeza o de los dedos, sensación súbita de visión borrosa o disminuida, fuertes dolores abdominales, vómitos persistentes, escalofríos o fiebre, cambios en la frecuencia o intensidad de los movimientos fetales, pérdida de líquido por la vagina, dolor al orinar o expulsión incompleta de la orina.
Alcohol y drogas. El consumo de alcohol y drogas (incluido el tabaco) por parte de la embarazada aumenta el riesgo de que la criatura nazca con retraso mental, anomalías físicas y hasta trastornos de conducta. Incluso se ha sabido de madres drogadictas cuyos recién nacidos han presentado síndrome de abstinencia. Aunque hay quienes creen que un vaso de vino de vez en cuando no es perjudicial, los especialistas suelen recomendar la abstinencia total durante el embarazo. Además, las futuras madres también deben cuidarse del llamado “humo de segunda mano”, o en otras palabras, de convertirse en fumadoras pasivas.
Medicamentos. No se debe tomar ninguna medicación a menos que la recete específicamente un médico que sepa del embarazo y haya sopesado bien los riesgos. Algunos suplementos vitamínicos también pueden perjudicar. Por ejemplo, un exceso de vitamina A puede provocar malformaciones fetales.
Aumento de peso. La embarazada debe evitar los extremos. Según la obraNutrición y dietoterapia, de Krause, el riesgo de muerte del recién nacido de bajo peso es cuarenta veces mayor que el de la criatura que nace con un peso normal. Por otro lado, comer por dos solo contribuye a la obesidad. El aumento de peso adecuado —más perceptible a partir del segundo trimestre— indica que la embarazada está comiendo la cantidad debida para satisfacer las necesidades incrementadas de su organismo.*
Higiene y otros detalles que deben tenerse en cuenta. La embarazada puede bañarse o ducharse sin problemas, pero no es recomendable que utilice duchas vaginales. Ha de evitar el contacto con personas que padezcan infecciones virales como la rubéola. Además, para no contraer toxoplasmosis, debe evitar la carne poco cocida y el contacto con el excremento de gato. Es esencial que siga las normas básicas de higiene, como la de lavarse las manos y lavar los alimentos crudos. Las relaciones sexuales no suelen constituir un riesgo, salvo durante las últimas semanas del embarazo o en el caso de hemorragia, contracciones o aborto previo.
Un parto sin complicaciones
La mujer que se cuida durante el embarazo corre menos peligro de tener complicaciones a la hora del parto. Obviamente, tendrá que decidir de antemano si prefiere dar a luz en casa o en un hospital. También debe saber, hasta cierto grado, qué esperar de la partera o el médico y cómo colaborar con ellos. Si una vez informada tiene la opción de escoger, la embarazada ha de dar a conocer sus preferencias tocante a aspectos del parto como la postura, la episiotomía, los fórceps, los analgésicos y la monitorización electrónica fetal. Otras cuestiones que tienen que decidirse de antemano son, por ejemplo, a qué hospital o clínica irán si el parto se complica en el domicilio, o qué medidas concretas se tomarán en caso de sangrado excesivo. Dado que muchas parturientas mueren como consecuencia de hemorragias, deben tenerse a mano sustitutivos de la sangre para aquellas que no acepten transfusiones. También se ha de pensar de antemano lo que se hará en caso de requerirse una cesárea.
La Biblia dice que los hijos son una bendición de Dios, una “herencia” (Salmo 127:3). Cuanto más sepa una mujer sobre su embarazo, mejor le irá. Si se cuida antes y durante el embarazo, y planea de antemano los diversos aspectos del parto, estará haciendo todo lo posible para evitar que se presenten complicaciones.
[Notas]
Algunas fuentes de ácido fólico y de hierro son el hígado, las legumbres, las verduras, los frutos secos y los cereales enriquecidos. Para absorber mejor los alimentos ricos en hierro, conviene combinarlos con cualquier fuente de vitamina C, como por ejemplo, las frutas frescas.
Se recomienda que la mujer que tiene un peso saludable al comienzo de su embarazo aumente de 9 a 12 kilogramos para el fin de la gestación. No obstante, las adolescentes y las mujeres desnutridas deberían aumentar entre 12 y 15 kilogramos, mientras que las que tienen exceso de peso solo deberían aumentar entre 7 y 9.

CONSEJOS PARA LAS EMBARAZADAS
● Su dieta diaria debería incluir normalmente frutas, hortalizas (en especial las de color verde oscuro, anaranjado o rojo), legumbres (como frijoles, soya, lentejas y garbanzos), cereales (entre ellos trigo, maíz, avena y cebada, preferiblemente integrales o enriquecidos) y alimento de origen animal (pescado, pollo, carne de res, huevos, queso y leche, preferiblemente descremada). Las grasas, los azúcares refinados y la sal deben consumirse con moderación. Beba mucha agua. Evite las bebidas con cafeína y los alimentos que tengan conservantes y aditivos (como los colorantes y aromatizantes artificiales). Las sustancias no comestibles como el almidón y el barro pueden causar malnutrición y toxicidad.
● Cuídese de la exposición excesiva a los rayos X y a las sustancias químicas perjudiciales y demás peligros medioambientales. Limite el uso de aerosoles y otras sustancias químicas domésticas. No permita que las temperaturas muy altas o el ejercicio excesivo la acaloren demasiado. Evite estar mucho tiempo de pie y hacer esfuerzos desmesurados. Colóquese debidamente el cinturón de seguridad del auto.

martes, 12 de noviembre de 2013

Prevención y control de la hipertensión arterial

Prevención y control de la hipertensión arterial

MARIAN estaba asustada, pues de repente le había empezado a sangrar profusamente la nariz. “Pensé que me iba a morir”, recuerda. En el hospital, una doctora le comunicó la causa de la hemorragia: hipertensión arterial (tensión arterial elevada). “Pero si yo me encuentro bien”, objetó Marian. “Muchas personas ignoran que padecen hipertensión porque no observan síntomas”, afirmó la doctora.
¿Cómo está su tensión arterial? ¿Podría provocarle hipertensión su tren de vida actual? ¿Cómo evitar desajustes en la presión arterial?*
La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Una de las formas de medirla consiste en colocar alrededor del antebrazo una banda de goma hinchable conectada a un lector. Este ofrece una lectura de dos valores expresada en milímetros de mercurio, por ejemplo: 120/80. El primer número corresponde a la tensión arterial sistólica, que indica la presión durante el latido (sístole), y el segundo se refiere a la tensión arterial diastólica, que señala la presión cuando el corazón está relajado (diástole). Los médicos consideran que un paciente es hipertenso cuando su presión arterial supera el índice 140/90.
¿Qué ocasiona el aumento de la tensión? Para ilustrarlo, suponga que quiere regar su jardín. Abrir el grifo o reducir la cantidad de agua que sale por la manguera provoca un aumento en la presión del agua. Lo mismo sucede con nuestro organismo: aumentar el flujo sanguíneo o reducir el diámetro de los vasos sanguíneos eleva la presión arterial. ¿Qué causa la hipertensión? Lo cierto es que son muchos los factores que intervienen.
Factores fuera de su control
Los investigadores han descubierto que los antecedentes familiares de hipertensión aumentan la probabilidad de padecer esta enfermedad. Las estadísticas indican más casos entre gemelos idénticos que entre mellizos. Cierto estudio afirmó haber “localizado los genes responsables de la hipertensión arterial”, lo cual confirmaría la existencia del factor hereditario. Además, se sabe que el riesgo de sufrir este trastorno aumenta con la edad y es mayor entre los hombres de raza negra.
Factores bajo su control
Vigile la dieta. La sal (sodio), que aumenta la tensión arterial en algunos casos, perjudica sobre todo a los diabéticos, los que padecen hipertensión grave, los ancianos y algunas personas de raza negra. El exceso de grasa en la sangre favorece la formación de depósitos de colesterol en las paredes internas de los vasos sanguíneos (aterosclerosis), lo que reduce su calibre y eleva la presión. Quienes sobrepasan en un 30% su peso ideal tienen mayor tendencia a padecer hipertensión. Varios trabajos de investigación revelan que, en algunos casos, el aporte de potasio y calcio puede disminuirla.
Se ha vinculado el tabaquismo con un alto riesgo de sufrir aterosclerosis, diabetes, infarto de miocardio o derrame cerebral. Siendo así, la combinación de tabaco e hipertensión puede originar diversas cardiopatías. Aunque no todos los investigadores comparten la misma opinión, la cafeína (presente en el café, el té y los refrescos de cola), así como el estrés emocional y físico también pueden agravar la hipertensión. Además, los científicos saben que el consumo excesivo o habitual de bebidas alcohólicas y el sedentarismo suelen elevar la presión arterial.
Hábitos saludables
Sería un error esperar a padecer hipertensión para comenzar a tomar medidas protectoras. Desde la juventud debe seguirse un estilo de vida saludable. Los cuidados del presente se traducirán en una mejor calidad de vida en el futuro.
El tercer Congreso Brasileño sobre Hipertensión Arterial señaló cambios en el estilo de vida que favorecen el descenso de la presión arterial y que serán de utilidad hasta para quienes no adolecen de dicho trastorno.
Los investigadores aconsejaron a los obesos seguir una alimentación equilibrada y baja en calorías, evitar las dietas rápidas o “milagrosas” y confeccionar un programa moderado de ejercicio físico. Con respecto a la sal, recomendaron un consumo diario de, como máximo, seis gramos (una cucharadita).* En la práctica, eso significa suprimir prácticamente la sal en la preparación de las comidas, así como reducir al máximo los alimentos enlatados, los embutidos (salami, jamón, salchichas, etc.) y los productos ahumados. Asimismo, hay que abstenerse de añadir más sal durante la comida y acostumbrarse a leer las etiquetas de los comestibles para comprobar el contenido de sal.
Se recomendó, además, aumentar la ingestión de potasio, pues puede tener un “efecto antihipertensor”. En ese caso, una dieta saludable debe incluir “alimentos bajos en sodio y ricos en potasio”, como los frijoles, las hortalizas verdes, las bananas, los melones, las zanahorias, los tomates, las naranjas y la remolacha. Es igualmente importante moderar el consumo de alcohol. Según algunos expertos, la dosis diaria máxima de alcohol para los varones hipertensos es de 30 mililitros, y de 15 mililitros para las mujeres y personas de bajo peso.*
En el mencionado congreso brasileño se llegó a la conclusión de que el ejercicio físico regular disminuye la tensión arterial y, por ello, reduce el riesgo de padecer hipertensión. Es beneficioso practicar ejercicio aeróbico moderado, como caminar, montar en bicicleta y nadar, durante 30 ó 45 minutos, de tres a cinco veces por semana.* Otras recomendaciones para llevar una vida más saludable son: dejar de fumar, vigilar la diabetes y el nivel de grasa en la sangre (colesterol y triglicéridos), tomar una cantidad adecuada de calcio y magnesio, así como controlar el estrés emocional y físico. Ciertos fármacos incrementan en algunos casos la tensión arterial, como los descongestionantes nasales, los antiácidos con alto contenido de sodio, los moderadores del apetito y los calmantes para las migrañas que contienen cafeína.
Si usted padece hipertensión, el que está en la mejor posición para aconsejarle sobre la dieta y otros hábitos es su doctor, pues tendrá en cuenta sus necesidades particulares. Ahora bien, todos los miembros de la familia, sean o no hipertensos, se beneficiarán de llevar una vida saludable desde la edad más temprana posible. Marian, mencionada al principio del artículo, tuvo que efectuar cambios. En la actualidad está en tratamiento médico y lleva una vida normal pese a su enfermedad. 
CÓMO COMBATIR LA HIPERTENSIÓN
1. Medidas para reducir la hipertensión
• Pierda peso
• Reduzca el consumo de sal
• Tome alimentos ricos en potasio
• Disminuya el consumo de bebidas alcohólicas
• Practique ejercicio con regularidad
2. Otras formas de controlar la tensión arterial
• Complementos de calcio y magnesio
• Dieta vegetariana con alto contenido de fibra
• Terapia antiestrés
3. Medidas relacionadas
• Deje de fumar
• Vigile el nivel de colesterol
• Controle la diabetes
• Evite los fármacos que aumenten la tensión arterial

La miel, dulce sanadora

La miel, dulce sanadora
ALGUNOS investigadores médicos están entusiasmados ante las potentes propiedades antisépticas y antiinflamatorias de la miel. El periódico canadienseThe Globe and Mail informa: “A diferencia del arsenal de complejos antibióticos que han chocado con un muro de supermicrobios resistentes a los fármacos, la miel es capaz de derrotar a por lo menos algunos de ellos cuando se aplica a heridas infectadas”.
¿Qué le confiere a la miel sus capacidades curativas? La respuesta tiene que ver con la abeja obrera que extrae el néctar de las flores. Su saliva contiene glucosa oxidasa, una enzima clave que descompone la glucosa del néctar. Un subproducto de esta reacción química es el peróxido de hidrógeno, utilizado tradicionalmente para limpiar y desinfectar las heridas. Por lo común, los efectos del peróxido de hidrógeno en una herida son de corta duración; pero con la miel, el resultado es distinto. “Una vez en la herida, los fluidos corporales diluyen un poco la miel, lo que reduce su acidez natural”, explica el informe del Globe. En este ambiente menos ácido, la enzima entra en acción. La descomposición del azúcar de la miel es lenta y constante, proceso que libera poco a poco suficiente peróxido de hidrógeno para matar las bacterias sin afectar el tejido sano circundante.
Según el Globe, la miel posee varias características que favorecen la curación de las heridas. “Una delgada capa de miel proporciona un ambiente húmedo que protege la piel y evita que se forme una dura costra. Estimula el crecimiento y la formación de los capilares sanguíneos, además de activar las células que hacen que crezca piel nueva.” Por otra parte, sus antioxidantes tienen un efecto antiinflamatorio, lo que “disminuye la hinchazón, mejora la circulación y evita que la herida supure”.
“Sin embargo, la miel no es buena para todos”, advierte el artículo. Se calcula que hasta un 5% de la miel contiene esporas del botulismo. Organismos tales como el Servicio de Información sobre el Botulismo, de Health Canada, así como algunas sociedades pediátricas, recomiendan no darles miel a los niños menores de un año, debido a que “los bebés no han desarrollado aún suficiente microflora intestinal que los proteja de la bacteria”.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Un mundo enganchado al tabaco

               Un mundo enganchado al tabaco
BILL era un hombre bueno, inteligente, robusto y amante de su familia. Aunque fumaba desde tierna edad, detestaba el vicio. Tanto, que hasta cuando tenía el cigarrillo en la boca instaba a sus hijos a no imitarle, pues era una insensatez. En ocasiones estrujaba la cajetilla con sus fuertes manos y la lanzaba al otro extremo de la habitación, al tiempo que aseguraba que ya no iba a fumar más. Pero no tardaba en recaer: primero a escondidas, y luego a las claras.
Bill falleció de cáncer hace quince años, tras meses de sufrimientos indecibles. Si no hubiese sido fumador, ahora posiblemente estaría vivo; su esposa aún tendría marido, y sus hijos, padre.
Por trágica que haya sido la pérdida para sus familiares, no es un caso raro. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades vinculadas al tabaco matan todos los años a cuatro millones de personas; o sea, 1 cada 8 segundos. El tabaquismo es la principal causa prevenible de muerte en el mundo, y, de mantenerse las tendencias actuales, dentro de veinte años será la principal causa de defunción y discapacidad en todo el globo, y acabará con más vidas que el sida, la tuberculosis, la mortalidad materna, los accidentes de tráfico, el suicidio y el homicidio juntos.
Pese a que los cigarrillos son letales, se consumen por doquier. De acuerdo con la OMS, la colectividad internacional de fumadores consta como mínimo de 1.100 millones de miembros, lo que viene a representar 1 de cada 3 adultos del planeta.
Según los cálculos de algunos analistas, las tabacaleras están pagando cientos de millones de dólares a consecuencia de las demandas presentadas contra ellas. Pero esta cifra es una insignificancia en comparación con los miles de millones de dólares que ganan. Tan solo en Estados Unidos, se producen cada día 1.500 millones de cigarrillos. A escala mundial, las compañías y los monopolios estatales venden más de cinco billones de cigarrillos cada año.
¿Por qué persisten tantos ciudadanos en un hábito mortífero? Si el lector consume tabaco, ¿qué puede hacer para dejarlo? 

Razones para dejar de fumar

EL TABACO no es para quien desee tener una vida larga y feliz, pues ocasiona la muerte a 1 de cada 2 fumadores veteranos. De ahí que la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya dicho que “el cigarrillo es [...] un producto elaborado con toda la astucia del mundo, ya que libera tan solo la cantidad precisa de nicotina para mantener al consumidor adicto de por vida, hasta que finalmente lo mata”.
Así pues, los peligros que plantea el tabaco para la vida y la salud constituyen una razón para dejarlo. Se ha establecido la conexión entre este y más de veinticinco enfermedades muy graves. Es uno de los principales favorecedores de ataques cardíacos y cerebrales, bronquitis crónicas, enfisemas y cánceres diversos, particularmente de pulmón, entre otras dolencias.
Claro, se puede vivir enviciado por años antes de sufrir una de estas afecciones. Entretanto, el hábito no hará más atractivo al fumador. Aunque este proyecte una imagen sensual y saludable en los anuncios, la cruda realidad es muy diferente: aliento fétido, manchas amarilloparduscas en los dientes y uñas, impotencia masculina, toses, ahogos y arrugas faciales prematuras, entre otros problemas cutáneos.
Los efectos del tabaco en el prójimo

El humo del tabaco perjudica a nuestros semejantes. Hasta hace no tanto, podía encenderse un cigarrillo en casi cualquier lugar sin levantar protestas. Pero las actitudes están cambiando, pues la ciudadanía es cada vez más consciente de los peligros de respirar el humo ajeno. Por ejemplo, la persona que no fuma corre un 30% más de riesgo de padecer cáncer de pulmón si su cónyuge es fumador, y la probabilidad de que un niño sufra pulmonía o bronquitis durante sus primeros dos años de vida es mayor si vive con padres fumadores.
La embarazada que fuma pone en peligro a la criatura que lleva en su seno, pues le aporta directamente nicotina, monóxido de carbono y otras sustancias peligrosas del humo que han ido a parar a su corriente sanguínea. De este modo aumentan las probabilidades de que tenga un aborto espontáneo, dé a luz un niño muerto o vea morir pronto al recién nacido. Además, el neonato corre un riesgo tres veces mayor de sufrir el síndrome de muerte súbita.
Un precio muy caro
Otra razón para dejar el tabaco es su alto costo. Según un estudio del Banco Mundial, genera directamente un gasto anual de 200.000 millones de dólares en atención sanitaria. Y eso sin poner precio al sufrimiento de quienes enferman a consecuencia de este producto.
Si usted fuma, le será muy fácil calcular cuánto le cuestan directamente los cigarrillos. El gasto anual se obtiene multiplicando por 365 la cantidad que dedica a diario al tabaco. Si multiplica esa cifra por diez, sabrá cuánto le costará el hábito si sigue fumando otros diez años. Es posible que los resultados le asombren. ¡Imagínese cuántas cosas podría hacer con todo ese dinero!
¿Es más seguro cambiar de producto?
La industria del tabaco anuncia cigarrillos con bajo contenido de alquitrán y nicotina como una forma de aminorar los peligros para la salud. Sin embargo, los que cambian a esta modalidad ansían la misma dosis de nicotina, por lo que suelen compensar la reducción fumando más cigarrillos, aspirando el humo con mayor intensidad y frecuencia o aprovechando al máximo cada cigarrillo. Hasta si no realizan esta compensación, su salud se beneficia mucho menos que si se deshabituaran.
¿Qué puede decirse de las pipas y los puros? Aunque las tabacaleras llevan mucho tiempo presentándolos como símbolos de prestigio, su humo es tan mortífero como el del cigarrillo. Hasta si el fumador no lo inhala, corre mayor peligro de padecer cáncer en los labios, la boca o la lengua.
¿Serán seguros los preparados que no se fuman, como el rapé oral y el tabaco de mascar? El rapé oral es tabaco en polvo que suele venderse en latas o bolsas y que normalmente se coloca dentro del labio inferior o de la mejilla. El tabaco de mascar se vende en hebras largas, por lo general en bolsas, y, como indica su nombre, se mastica, pero no se chupa. Ambas modalidades pueden causar mal aliento, manchas dentales, cáncer de boca y faringe, adicción a la nicotina, llagas blancas en la boca (que pueden degenerar en cáncer) y reducción de las encías y del hueso que rodea el diente. Obviamente, chupar o masticar tabaco no son buenas alternativas a fumarlo.
Los beneficios de librarse del vicio
¿Qué le sucede al fumador veterano cuando deja el tabaco? Al cabo de veinte minutos, la presión arterial desciende a niveles normales. A la semana, el organismo está libre de nicotina. Al mes, comienzan a disminuir la tos, la congestión nasal, la fatiga y la falta de aliento. A los cinco años, la probabilidad de morir de cáncer de pulmón se ha reducido a la mitad. A los quince años, el riesgo de padecimientos coronarios es el mismo que el de la persona que nunca ha fumado.
Al ex fumador, la comida le sabe mejor, y le huele mejor el aliento, el cuerpo y la ropa. Se ve libre de los gastos y molestias que conlleva adquirir tabaco. Disfruta de un sentido de logro. Si tiene hijos, su ejemplo reduce la probabilidad de que fumen. Es posible que viva más años. Lo que es más, su modo de actuar está en conformidad con la voluntad de Dios, pues la Biblia dice: “Limpiémonos de toda contaminación de la carne” (2 Corintios 7:1). Nunca debe pensarse que es muy tarde para abandonar el vicio; cuanto antes se haga, mejor.
Por qué es tan difícil
Dejar de fumar es arduo, aunque se tenga buena motivación. La razón principal es que la nicotina es una droga sumamente adictiva. “Al tabular el grado de adicción que crean las drogas psicoactivas, se determinó que la nicotina es másadictiva que la heroína [y] la cocaína”, señala la OMS. A diferencia de dichos estupefacientes, la nicotina no genera demostraciones llamativas de intoxicación, por lo que es fácil subestimar su poder. Pero la leve euforia que produce logra que la mayoría de los consumidores sigan fumando para experimentar nuevamente esa sensación. En realidad, es una droga que altera el estado de ánimo; calma la ansiedad. Sin embargo, la tensión que reduce el cigarrillo se debe en parte al ansia de nicotina.
El hecho de que fumar se convierta en costumbre también dificulta dejar de hacerlo. Aparte de la adicción a la nicotina, el fumador suele adquirir hábitos reiterativos a la hora de encender el cigarrillo e inhalar. De ahí que a veces se oigan comentarios como “Necesito tenerlo entre los dedos” o “Me ayuda a matar el tiempo”.
Como tercera dificultad para romper con este vicio cabría mencionar su omnipresencia en la vida diaria. Las tabacaleras gastan casi 6.000 millones de dólares anuales en campañas publicitarias que presentan a un fumador sensual, activo, sano e inteligente, que monta a caballo, nada y practica el tenis u otra actividad placentera. En el cine y la televisión salen fumadores, y no siempre en el papel de malos. El tabaco es una mercancía legal que está disponible casi por doquier, y la mayoría de la gente está siempre cerca de alguien que fuma. Todas estas influencias son ineludibles.
Lamentablemente, no existe una píldora que elimine el deseo de fumar del mismo modo como la aspirina combate el dolor de cabeza. La difícil meta de dejar el tabaco exige motivación personal. Al igual que para adelgazar, hay que sacrificarse durante un buen tiempo. El único responsable del éxito o el fracaso del intento es el propio fumador.

Se envician jóvenes

  Según un estudio realizado en Estados Unidos, 1 de cada 4 jóvenes que probaron los cigarrillos acabó volviéndose adicto, una proporción parecida a la de quienes experimentaron con cocaína y heroína. Aunque cerca del setenta por ciento de los fumadores adolescentes lamentan haberse iniciado, pocos logran deshabituarse.

La composición del humo

  El humo del cigarrillo contiene alquitrán, el cual se compone de más de cuatro mil sustancias químicas, 43 de ellas cancerígenas. Entre estas figuran el cianuro, el benceno, el alcohol metílico y el acetileno (combustible utilizado en algunos sopletes). El humo también contiene óxido de nitrógeno y monóxido de carbono, ambos gases tóxicos. Su principal ingrediente activo, la nicotina, es una droga de gran poder adictivo.

Cómo ayudar a un ser querido a librarse del hábito

  Si usted no fuma y está al tanto de los peligros del tabaco, seguramente sufre la frustración de ver que algunos de sus amigos y seres queridos siguen fumando. ¿Qué puede hacer para ayudarlos a abandonar el hábito? Los regaños, las súplicas, las imposiciones, las burlas y los sermones paternalistas no suelen dar resultado. En vez de deshacerse del cigarrillo, el fumador tal vez recurra a este para calmar el malestar emocional que le producen estos métodos. Trate de comprender lo difícil que es superar la adicción, sobre todo para algunas personas.
  No se puede obligar a nadie a dejar de fumar. La fortaleza y la convicción precisas para hacerlo deben proceder del usuario. Lo que uno debe hacer es buscar formas de alentarle y apoyar su deseo de romper con el vicio.
  ¿Qué método puede seguir? En el momento oportuno, indique a la persona que la quiere y que le preocupa que fume. Señale que la apoyará si decide abandonar el hábito. Claro, esta táctica no puede utilizarse vez tras vez, pues perdería efectividad y sentido.
  ¿Qué hacer si el ser querido decide no volver a fumar? Debe tenerse en cuenta que pudiera manifestar síntomas de abstinencia, tales como irritabilidad, depresión, dolores de cabeza y trastornos del sueño. Recuerde al ser amado que son síntomas temporales, indicaciones de que el cuerpo va ajustándose al debido equilibrio. Tenga una actitud alegre y positiva. Indíquele cuánto le satisface su resolución. Mientras dure el síndrome de abstinencia, ayúdele a evitar las situaciones agobiantes que favorezcan que reincida.
  De producirse una recaída, procure no sacar las cosas de quicio y demuestre compasión. Vea la situación como un aprendizaje para los dos, algo que contribuirá a que el próximo intento tenga más probabilidades de triunfo.
Las tabacaleras gastan casi 6.000 millones de dólares anuales en publicidad

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